Sí, lo dijo en serio. Y los datos lo respaldan.
Elon Musk vuelve a sacudir el tablero. Esta vez, con una predicción que suena futurista, pero que ya empieza a tomar forma: en menos de cinco años, los robots superarán a los mejores cirujanos humanos. Y no es una idea suelta —viene acompañada de avances concretos, cifras contundentes y una revolución silenciosa que ya se está gestando dentro de los quirófanos del mundo.
No es ciencia ficción: ya está pasando
La afirmación de Musk no nace del aire. Uno de los ejemplos más potentes es el sistema quirúrgico Hugo™, desarrollado por la compañía Medtronic. Durante sus pruebas clínicas, este robot fue capaz de realizar 137 procedimientos quirúrgicos complejos con una tasa de éxito del 98.5%. Intervenciones como prostatectomías, nefrectomías y cistectomías fueron ejecutadas con una precisión que sobrepasó por mucho el umbral establecido por los propios investigadores (85%).
¿Lo impresionante? Lo hizo sin temblar. Sin fatiga. Sin error humano.
Neuralink: precisión cerebral más allá de lo humano
Musk también puso sobre la mesa un ejemplo más radical: su propia empresa, Neuralink, ya utiliza brazos robóticos para insertar electrodos en el cerebro humano. ¿Por qué no hacerlo con manos humanas? Sencillo: ningún cirujano vivo puede trabajar con la velocidad y exactitud que requieren estos procedimientos.
Cuando se trata de tocar el cerebro, el margen de error es cero. Y los robots ya están jugando en esa liga.

¿Qué significa esto para la medicina?
Mucho. Para algunos, es el inicio de una nueva era: menos errores quirúrgicos, tiempos de recuperación más cortos, y la posibilidad de llevar cirugías de alta complejidad a zonas donde escasean especialistas.
Para otros, es un terreno aún lleno de incertidumbres: ¿Quién asume la responsabilidad legal si falla una máquina? ¿Estarán los hospitales preparados para costear esta tecnología? ¿Dejará el médico de ser el protagonista del acto quirúrgico?
Entonces… ¿adiós al bisturí humano?
No tan rápido. Aunque la automatización quirúrgica avanza a pasos agigantados, los expertos coinciden en que la supervisión y la toma de decisiones seguirán en manos humanas por un buen tiempo. La medicina es también intuición, contexto y empatía: tres cosas que los algoritmos todavía no pueden replicar.
Pero si algo ha dejado claro Musk, es que el futuro quirúrgico ya no es solo del médico… sino también del código.